Se desconoce el origen exacto de la sobrasada, pero los indicios apuntan a que fue en territorios de Oriente Medio donde se comienza a practicar esta técnica de conservación en algún momento de la Edad Media. La necesidad de alargar la conservación de la carne en épocas antiguas propició la práctica del embutido de carne picada en las propias tripas del animal.
Imperio Romano
En las Islas Baleares se empieza a producir embutido durante el Imperio Romano. Esta técnica se abandona durante la presencia en las islas de los musulmanes.
1229 — Conquista de Mallorca
Se retoma la producción de embutidos con la llegada de la cultura cristiana occidental tras la conquista de la isla de Mallorca por el rey Jaime I de Aragón.
Etimología: "Sopressa"
La palabra "sobrasada" proviene del vocablo itálico "sopressa", que significa prensado, en referencia a la carne para embutir. Aunque la sobrasada balear es de las más valoradas y conocidas, es muy probable que su origen sea italiano.
1403 — Primera referencia histórica
Gracias al intenso comercio marítimo mediterráneo ya existente en el siglo XV, la técnica de elaborar sobrasadas llega desde Sicilia a Valencia y de allí a las Islas Baleares. Así lo demuestra la primera referencia histórica en un documento del año 1403, en el que el Rey Martín I de Aragón solicita sobrasadas y otras viandas al mayordomo del Rey Martín I de Sicilia.
Siglo XVI — Tradición charcutera mallorquina
A partir del siglo XVI se desarrolla en Mallorca una gran tradición charcutera y la sobrasada pasa a ser una forma de conserva alimentaria habitual tras la ejecución de las "matances", realizadas para la elaboración de embutidos (sobrasada, butifarrón, longaniza, camaiot…) que puedan ser conservados durante todo el año.
Siglo XVII — Gastronomía balear
Se encuentran múltiples referencias del uso de sobrasada en la gastronomía balear del siglo XVII, consolidándose como ingrediente esencial de la cocina isleña.
Siglo XVIII — La llegada del pimentón
Es en el siglo XVIII cuando se incorpora el pimentón a la elaboración de la sobrasada, ingrediente que le confiere su actual y tan característica coloración roja. Este cambio transformó para siempre la identidad visual y gustativa del embutido.
De conserva a delicatessen
Lo que empezó como una técnica de supervivencia para conservar la carne durante los meses de frío se ha convertido en uno de los productos gastronómicos más apreciados del Mediterráneo.
Hoy en día, la sobrasada de Mallorca está amparada por una Indicación Geográfica Protegida que garantiza su calidad y autenticidad, mientras que la variedad elaborada con cerdo negro mallorquín representa la máxima expresión de este embutido centenario.